lunes, 2 de noviembre de 2015

Llueve dentro.


Me llueve por dentro muy fuerte.
Cada gota golpea en los huesos, en los tendones,
creando esa vibración doliente.

Sigo en aquel mar, tormentoso, revuelto,
en su interior hay piedras y troncos,
arena que es barro,
y algas que son sogas.

Sigo en aquel mar, negro y gélido,
que me golpea y me arrastra,
que me hunde y me escupe,
me hunde y me escupe.

Trago agua cuando quiero respirar
y me raja la garganta
una sal que son cristales.

Tengo que salir a flote pero ya no sé
ni hacerme la muerta,
debe ser que en la vida hay que pelear
y no flotar.

Al menos llegar a la orilla
y que la luz traspase la piel
que los rayos lleguen al hueso.

Pálidos huesos que esperan calor.

(Óleo sobre lienzo de William Turner)



martes, 13 de octubre de 2015

Pasear. Thoreau.


Pasear

Por Henry David Thoreau
José J. de Olañeta Editor
79 páginas

"Thoureau nos propone un arte del paseo que va más allá del simple ejercicio físico para convertirse en una intensa actividad de los sentidos y del alma del hombre en profunda comunión con la Naturaleza".
Yo calificaría a esta pequeña obrita como ensayo delicioso, pero quedaría demasiado cursi y prepotente, así que omitamos que lo he dicho y digamos simplemente que me ha gustado muchísimo, sobre todo, porque estoy muy de acuerdo con -casi- la totalidad de lo que expone Thoreau en su discurso. 

El ensayo se divide en dos partes Pasear y Un paseo de invierno. Creo que la primera parte sí puede considerarse como un ensayo a la manera clásica donde el autor va exponiendo sus ideas enlazándolas unas con otras, y ya, la segunda parte tiene un matiz diferente. En esta realiza más bien descripciones de lo que sería un paseo en un día de invierno, aunque también se encuentra salpicado de reflexiones, sensaciones y sentimientos que dicho paseo le provoca.

Si tu, querido lector, te consideras amante de la naturaleza, tal vez del senderismo, incluso, por qué no, de la meditación y la sensación de "escapar" de la monotonía o el aburrimiento a través de la naturaleza (o las aventuras que esta pueda ofrecerte), este es un libro para ti. Descubrirás aquí una suerte de pensamientos y sensaciones que probablemente tu mismo hayas tenido o experimentado alguna vez y que, ¡mira por donde! otros ya le habían puesto palabras hace dos siglos. 

Thoreau expone en su obra que el pasear es realmente un arte, que no está al alcance de todos los hombres, puesto que aquel que se entrega a esta tarea, debe estar dispuesto a escapar de la rutina, de vivir una aventura diferente cada día, de hacerse uno con la naturaleza, de acercarse más a los orígenes del hombre, de ser más primitivo y por ello, más libre.
"Dadme por amigos y vecinos hombres salvajes, no hombres domesticados".
Alejándose de los convencionalismos sociales y sus imposiciones. Este ser humano debe estar dispuesto a conocerse a sí mismo de verdad, y para ello, debe estar preparado, todos somos conscientes de que no siempre es fácil alejarse de los problemas de la vida cotidiana, pero es algo básico que debemos aprender a hacer para poder eliminar lastre, crecer y evolucionar.
"En el paseo de la tarde me gustaría olvidar todas mis tareas matutinas y mis obligaciones con la sociedad. Pero a veces no puedo sacudirme fácilmente el pueblo. Me viene a la cabeza el recuerdo de alguna ocupación, y ya no estoy donde mi cuerpo, sino fuera de mí. Querría retornar a mí mismo en mis paseos. ¿Qué pinto en los bosques si estoy pensando en otras cosas? Sospecho de mí mismo, y no puedo evitar un estremecimiento, cuando me sorprendo tan enredado, incluso en lo que llamamos buenas obras… que también sucede a veces".
Un buen ensayo si buscas reflexionar o, simplemente, deleitarte con lo que otros han escrito sobre los pequeños-grandes placeres que la Naturaleza nos concede.
"Espero que seamos más imaginativos, que nuestros pensamientos sean más claros, más frescos y etéreos, como nuestro cielo; nuestros conocimientos más amplios, como nuestras praderas; nuestro intelecto, en términos generales, de una escala mayor, como nuestros truenos, nuestros relámpagos, nuestros ríos, montañas y bosques; e incluso que nuestros corazones se correspondan en amplitud, profundidad y grandeza con nuestros mares interiores". 


Pelea.

Si todo se convierte en una lucha...

Levantarse de la cama,
ir a trabajar,
ponte a estudiar,
sobrevive a tus pensamientos,
sobrevive a la gente.

Sobrevive a sus ataques, a sus ganas de humillarte,
sobrevive a sus esfuerzos por domesticarte.

Sí, todo es una lucha.
A veces, hasta seguir respirando lo es.
Tomas esa bocanada, profunda, y te duele.

Ojalá te transportara ese dolor,
que esa fuerza que emerge te salvara.
Pero al final solo la voluntad te salva,
o la adrenalina.

Lucha, dolor; lucha y dolor. Es todo.
Y no es nada.

Si todo debe convertirse en una lucha,
tiene que ser por recuperarse,
volver a inundarte de luz,
de vida.
De pensamientos salvajes,
de fuerza, de ganas.
De más ganas.

Ya has tocado fondo,
ahora,
solo queda ascender,
ascender.




martes, 25 de agosto de 2015

20 poemas de amor y una canción desesperada. Neruda.


20 poemas de amor y una canción desesperada

Por Pablo Neruda
Editores Mexicanos Unidos S.A.
125 páginas

Que no os engañe el título, esta obra pequeñita y magnánima queda fuera en lo absoluto de la cursilería y el romanticismo del pastiche, esta es una obra dedicada al amor en su vertiente más vital, pasional y nostálgica.

En ella se trata el amor por la amante que se tiene y que se pierde, por el recuerdo de la misma y profundizar en él; el encuentro y el olvido, la posesión y pérdida del ser, y el sentimiento; el amor por la naturaleza, por la patria; el amor que va unido irremediablemente al erotismo y la sensualidad, sin los cuales no podría entenderse ni existir. 
"Quiero hacer contigo 
lo que la primavera hace con los cerezos". 
Con apenas 20 años Neruda escribe uno de los grandes poemarios de su tiempo, y podríamos decir incluso del nuestro, compuso versos inmortales, inigualables.

Utiliza un vocabulario sencillo pero plagado de simbolismo, y, a veces, ambigüedad. Los frutos son una constante, como símbolo de lo deseado y deseable, de la boca y otros miembros de su amada/amante, el mordisco hacia el placer . Las abejas, la miel, las olas, el mar, las mariposas, las espigas... Todos son elementos de la naturaleza (de la naturaleza característicos de su patria, por otra parte) de los que se vale para ahondar en los sentimientos de amor y dolor, amor y deseo, amor y posesión, amor y libertad, amor y olvido, amor y pasión, amor y pérdida, amor y vida, amor y muerte.

"Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y tan largo el olvido".

Neruda no elude ni quiere huir los sentimientos del dolor o la pena, comprende que son la otra cara del amor, y profundiza en ellos y los expresa tal y como los siente, se sirve de sus propias experiencias para escribir sentimientos universales, que trasciendan de lo únicamente personal. 

Es una obra que al completo te seduce, pero de los 20 y la canción desesperada he intentado querido elegir mis cinco favoritos:

3. ¡Ah, vastedad de pinos...
6. Te recuerdo como eras...
15. Me gustas cuando callas...
20. Puedo escribir los versos...
La canción desesperada.

Es una de esas obras que puedes leer en una tarde pero que no dejas olvidada en tu estantería, sino que siempre acudirá a ti, igual que tu a ella.



Señora de rojo sobre fondo gris. Delibes.


Señora de rojo sobre fondo gris.

Por Miguel Delibes.
99 páginas.
Círculo de Lectores.

Es esta una corta novela, muy especial, que trata del amor y de la muerte, del dolor y de la vida. De fuerzas totalmente distintas entre sí, y sin embargo, entrelazadas sin descanso para conformar la realidad.

El protagonista de la historia es también el narrador: un famoso pintor establece un monólogo ante su hija rememorando sus recuerdos desde 1975, justo cuando algunos miembros de su familia son encarcelados por motivos políticos, y sobre todo,  en el momento de la muerte de su mujer, Ana.  

Delibes realiza la tarea de ponerse en la piel del pintor y habla por él, por el personaje que él mismo ha creado.  Y nuestro pintor describirá constantemente la vibrante y carismática personalidad de su mujer, la vitalidad con la que contagiaba a todos los que la rodeaban, la inteligencia soberana que irradiaba, la sensibilidad arrolladora que poseía...
"Quizá fuera su capacidad para sorprender lo que me deslumbró de ella, lo que a lo largo de los años me mantuvo tenazmente enamorado".
Es a causa de su enfermedad y de su muerte cuando él no puede volver a pintar, tal era la magnitud del poder que su mujer ejercía sobre él, ella era su creatividad, su fuerza y su voluntad.
"Miraba mis manos pesadas e impedidas (...). Eran manos agotadas, sin presente ni futuro, inútiles".
La narración es constante, sin capítulos, sin cortes, sin partes diferenciadas, sin diálogos; es literalmente, un monólogo convertido en novela. Por todo ello, el ritmo de la narración es fluctuante, va construyéndose a raíz de los recuerdos y pensamientos que acuden a la mente del protagonista, y por eso, los acontecimientos también aparecen desordenados en el tiempo, es el lector quién debe hacer el esfuerzo de entender qué momentos de la narración pertenecen al pasado o al presente.

Esta carta de amor es tremendamente triste y hermosa a la vez, nos cuenta que el dolor va necesariamente unido al amor, y que la vida y la muerte forman parte del "mismo filo de la navaja", y yo precisamente la interpreto como un canto a la vida, un llamamiento a la sinceridad que nos debemos a nosotros mismos y a los demás,
"Es algo que suele suceder con los muertos: lamentar no haberles dicho a tiempo cuánto los amabas, lo necesarios que te eran. Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales",
lo interpreto como el deseo de vivir nuestras vidas intensamente, aprender de todo y sacarle el máximo partido, la esencia de lo que fue, es y será. Ayudarte de todo ello para ser feliz y vivir una vida de la que puedas sentirte orgulloso al mirar atrás
"En el peor de los casos, yo he sido feliz 48 años; hay quien no logra serlo cuarenta y ocho horas en toda su vida".

lunes, 10 de agosto de 2015

Seda. Alessandro Baricco.

Seda

Por Alessandro Baricco
Círculo de Lectores
154 páginas


Este es uno de esos libros que te estremecen, sobre todo al acabarlos. 

Es la tercera que vez que lo leo y tengo la impresión de que consigue transmitirme nuevas sensaciones conforme voy creciendo y viviendo. Su contenido es inmóvil y eterno, pero el mensaje se transforma a medida que lo hace el lector. Se hace más profundo si cabe.

El libro está dividido en 65 capítulos pero resultan extremadamente escuetos.

Se trata de un libro tan especial que temo no poder hacer una reseña que le haga justicia. 

El autor desprende a la novela de florituras o diálogos en demasía, al contrario, son extremadamente escasos; los personajes no parecen desarrollados en profundidad, exceptuando quizás al protagonista. Las descripciones son extremadamente precisas. Y de esta manera, trata de narrar la historia, sobre todo, una historia de sensaciones y emociones profundas. Trata de plasmar sentimientos complejos, que por otro lado, todo ser humano puede vivir en algún momento de su vida, a través de un lenguaje aparentemente sencillo pero cargado de un profundo simbolismo. El lector puede centrarse en todo ello y disfrutarlo sin que otros elementos lo perturben. 

Su lectura se hace pausada y enriquecedora. Las metáforas te llegan. La seda y su tacto infinito como la nada, la libertad y el retorno de las aves de colores, la mirada de unos ojos que no tienen sesgo oriental... Sería injusto afirmar que esto es una historia de amor puesto que Seda nos lleva mucho más allá. Es un libro de viajes, y de viajes al interior de uno mismo, un viaje de introspección y de evolución. Es una historia de aprendizaje y en cierto modo de aventuras. Aventuras espirituales o emocionales quizás, pero aventuras al fin y al cabo. 

Nuestro protagonista despertará a través de la historia. Hasta el momento, se encuentra como mero espectador de su vida, ni si quiera parece que tome sus propias decisiones, pero todo eso cambiará con un -casi- fortuito viaje a Japón. A partir de aquí, viviremos junto a él una exótica experiencia que acariciará nuestros sentidos.
"Ésta no es una novela. Ni siquiera un cuento. Ésta una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si sólo fuera eso no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos.)" Alessandro Baricco.



Los renglones torcidos de Dios. Torcuato Luca de Tena.


Los renglones torcidos de Dios

Por Torcuato Luca de Tena
Austral
439 páginas


Intrigante, conmovedora y sorprendente.

Creo que en estas tres palabras puede resumirse mi opinión con respecto a esta magnífica novela. Pero me gustaría profundizar en cada uno de esos puntos y explicar el por qué.

Intrigante.

Por la propia trama y cómo va desarrollándose a lo lago de la novela. 

Nuestra protagonista, Alice Gould de Almenara de personalidad arrolladora y altamente carismática, inteligente y elegante como ninguna otra, es internada en un manicomio a esperas de que le diagnostiquen, pues ha ingresado en el hospital debido a la recomendación del médico de familia, alegando que padece una severa paranoia que la ha llevado a intentar envenenar a su marido, aunque sin éxito. Sin embargo, Alice defenderá por el contrario su salud mental a capa y espada y asegura que su ingreso en el hospital es debido a un caso de asesinato que tiene que resolver, porque sí, Alice Gould también afirma que es una detective privada secreta.

Pues bien, a simple vista puede parecer que está claro que la señora está loca de atar, pero cuando comienzas a leer el libro únicamente te asaltarán las dudas. Se establecen dos líneas argumentales: la que defiende que Alice está loca y la que la considera cuerda. Y mientras tanto, el lector va posicionándose de un lado y del otro, asistiendo a una lucha dialéctica magistral. Pero, ¿quién tiene razón aquí? Lo sabrán al final del libro, de momento, ¡hagan sus apuestas!
"Admiro la belleza en la mujer, sobre todo cuando su exterior es como un reflejo de su interioridad"
Conmovedora.

Resulta realmente interesante el escenario donde se desarrolla la novela, en un hospital psiquiátrico, todo un universo en sí mismo. Luca de Tena ingresó por voluntad propia en uno para poder documentarse y vivir las experiencias que allí se dan en sus propias carnes. Y es gracias a esto por lo que podemos asomarnos por una tímida ventana a la intimidad de un mundo que nos resulta desconocido.

Lo que leemos acerca del funcionamiento del hospital, los personajes, sus vivencias, sus males, sus tratamientos, cómo afrontan el día a día enfermos, enfermeras, doctores... todo es real, o al menos, está basado en su propia experiencia. Asistimos a una lucha silenciosa que llevan a cabo día tras día, tanto los unos como los otros, para seguir adelante, elevando lo ordinario a la categoría de lo extraordinario. 
"(las gentes de) Las familias (...) llevaban años sin haber padecido una crisis y que si no se les devolvía a sus hogares era sencillamente por carecer de hogar y no tener parientes próximos o lejanos que quisieran hacerse cargo de la loca o del loco, aunque estuviesen harto más equilibrados que muchos que andan sueltos por las calles o que rigen desde el gobierno los destinos de las naciones".

Sorprendente. 

Como hemos dicho, habrán hecho sus apuestas al comienzo del libro, puede ser que durante el desarrollo del mismo, hayan cambiado de opinión un par de veces, como mínimo, pero he aquí el final: sorprendente, redondo y, para mi gusto, casi roza la perfección.

Espero que lo hayan disfrutado y si no, ¡adelante! Los renglones torcidos de Dios te está esperando.

Yo por mi parte me despido con esta impresionante cita que no podía dejar de compartir con vosotros:


"Recordó los versos de Jorge Manrique: 


...querer el hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.

y los recompuso de esta suerte:

No es cordura
querer hacer revivir
a aquel que quiere morir".